Es un panista de costumbres, austero y práctico. De rostro generalmente seco, salvo cuando habla de El Quijote, que para él es el personaje más importante del planeta, y que podría ser la analogía de cómo Juan Carlos Romero Hicks visualiza el quehacer político: dignificar la investidura presidencial, recuperar la pasión por el servicio y reivindicar la política con valores, sentido ciudadano y resultados.

Le apasiona el futbol, pero antes que irle al León, equipo del estado del que fue gobernador hace 11 años, desde niño le va por lástima al América y también le gusta el Real Madrid, por el espectáculo que los equipos ofrecen en cada partido.

Hace 40 años conduce por las calles de Guanajuato su Volkswagen Sedán, el cual le parece mágico, no sólo porque le permite perfecta movilidad en una ciudad tan complicada, sino por ser económico y adaptable. El senador de la República, que ya levantó la mano para ser tomado en cuenta como aspirante a la candidatura presidencial por el Partido Acción Nacional, es categórico cuando habla sobre Margarita Zavala al “abandonar el barco” por una aspiración personal, pues “si alguien tiene convicción, se lleva el principio de militancia de un partido hasta la tumba”.

El Volkswagen Sedán es un auto de culto ¿qué es lo que más le agrada?

—Es un vehículo que tiene muchas ventajas. Primero, mientras mis complejos quepan en un vocho, yo estoy tranquilo. Segundo, es un auto que para la topografía de Guanajuato es muy apropiado, porque es una topografía muy irregular y como nadie en su sano juicio haría hoy una ciudad en una cañada como en Guanajuato, esa es la magia, que permite estacionarse en cualquier lugar y poder tener acceso. Y por otra parte es un auto muy económico.

¿Es común verlo en Guanajuato o en León manejando?

— En León no, pero en Guanajuato, sí. En León no, porque la residencia la tengo en la ciudad de Guanajuato. Es un vehículo austero, económico, y soy un hombre de costumbres y tengo ese auto desde hace 40 años. Tengo dos: un 1972 y un 1986.

Cuando jugaron el América y el Real Madrid, el 15 de diciembre del año pasado, ¿por cuál de los dos fue su apuesta?

—Por el América. Tengo una preferencia por el América y luego por el Real Madrid. Aunque muchas personas ignoran por qué le voy al América.

¿Por qué?

—Por lástima. Cuando yo era niño, ocho de 10 partidos le ganaba el Guadalajara al América. Entonces, por elemental solidaridad empecé a irle al América, y por otro lado, es un equipo que da espectáculo. Soy de las pocas personas que conozco que le va al América por lástima.

Y de las pocas que lo reconoce…

—Yo no tengo problema con eso, como tampoco tengo problemas con reconocer que en momentos no es el mejor equipo. Lo que yo admiro del América, aunque sé que la humildad no es su principal atributo, es que casi siempre da un gran espectáculo y hace felices a muchas personas.

¿Cuando era niño su papá lo llevaba a ver el futbol?

—Íbamos todos los domingos a La Martinica. Era una gran ilusión ver a los grandes jugadores del momento. Uno de los mejores partidos del Mundial 70 fue Alemania contra Inglaterra. Tuve el privilegio de ver entrenar a Brasil en las canchas de la Universidad de Guanajuato. El gran equipo de Brasil 70, con Pelé y Rivelino.

¿Es aficionado a la lectura?

—Me gusta La Biblia (…) El personaje más importante del planeta es El Quijote, Guanajuato es la capital cervantina de América y prácticamente del mundo. En el caso de Guanajuato —esta reflexión la hacía cuando era rector— más que una ciudad universitaria, es una universidad rodeada por una ciudad y es de esas ciudades maravillosas en las que, a diferencia de otras, ser universitario es de mucho prestigio.

¿Este es un momento coyuntural para los partidos?

—Es coyuntural y es estratégico porque la ciudadanía lo que quiere son otras opciones, personas que reúnan atributos de honestidad, de confianza, de compromiso.

Hay un auge por la figura del candidato independiente ¿a qué lo atribuye?

—Hay una insatisfacción con la clase política y en general con los partidos, y hay un regreso a la esencia de la democracia. El actor estelar de la democracia es el ciudadano (…) Durante mucho tiempo la partidocracia ha tenido una salvaguarda muy grande en procesos electorales.

¿Por qué ir tras el cargo de Presidente si está desgastada esa figura?

—Porque hay que reivindicar la política, hay que dignificar la investidura presidencial (…) Hay que regresar a la pasión por el servicio, a la política con valores, a la política con nuevos valores y con futuro, a la política con esperanza, al diálogo constructivo con la sociedad.

¿Cómo se ve frente a los nombres que se barajan en el PAN?

—Con muchas oportunidades y una motivación creciente. Lo que se desea es un gobierno con valores, con sentido ciudadano, con cercanía con la propia sociedad, que pueda brindar resultados, resultados y más resultados, sobre todo que pueda desarrollar procesos innovadores y pensar en lo que nadie ha pensado.

¿Qué lo ha movido a lanzarse para buscar la candidatura presidencial?

—Es el deseo de la pasión del servicio (…) y recientemente, el hartazgo ante problemas de los que no se están buscando nuevas soluciones.

¿Cuáles son los que ha identificado?

—Son cuatro: el Estado de derecho, violencia, inseguridad, corrupción —su madrastra, la impunidad—. Segundo, generar otros modelos de desarrollo social; tercero, otros modelos de desarrollo económico; y cuarto, tener un liderazgo internacional estratégico, sensible y propositivo.

¿Cuál es el modelo que propone para la Presidencia?

—Lo que hemos aprendido desde la Rectoría Universidad de Guanajuato, el gobierno de Guanajuato, la dirección del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt): se requiere de un gobierno que tenga una visión y misión clara con valores, que pueda construir una agenda estratégica con respaldo ciudadano, que pueda tener elementos de rendición de cuentas.

Margarita Zavala renunció al PAN ¿cómo lo aprovechará?

—Es una persona a la que admiro y respeto. Abandona un barco de 34 años. Si alguien tiene convicción, se lleva el principio de militancia de un partido hasta la tumba y hace todo lo necesario para que, si encuentra adversidades, las pueda remontar y si hay que corregir hay que tomar nota y hay que hacer lo necesario, pero abandonar eso por una aspiración personal, no sería lo deseable.

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